jueves 12 de noviembre de 2009

Lady Dottie y The Diamonds saciarán tu hambre de rock

"Los días de hambre me hicieron más fuerte”. Es el grito de guerra de la señora Dorothy Mae Whitsett, más conocida como Lady Dottie, que se hace acompañar por el grupo The Diamonds. Y te aseguro que no es un grito de guerra cualquiera.

Nuestra ruta se detiene en Alabama, donde Lady Dottie creció marcada por una sociedad en la que el racismo era tan corriente como el aire sureño que llevaba cantos gospel a su corazón. La música se convirtió por tanto en un elemento de supervivencia, incluso más allá, era una razón para creer, y en los profundos sonidos negros encontró dignidad y fuerza. Mahalia Jackson, Aretha Franklin o Koko Taylor dieron poder a nuestra protagonista para buscar esperanza en la música.

Lady Dottie y The DiamondsLa dama negra, que ahora tiene 66 años, vivió superando penurias, pasando hambre, viéndoselas de todo tipo para tener dinero en los bolsillos pero grabando y cantando sin parar. Su curriculum es impresionante. Como corista ha colaborado con Rolling Stones, Muddy Waters, Buddy Holly, Ray Charles, Chuck Berry, Ike & Tina Turner, Otis Redding, Sam Cooke o AC/DC.

Y aún así, Lady Dottie no es más que una superviviente innata, aunque eso signifique mucho. Es una luchadora y en su explosiva mezcla de garage-soul con bendiciones gospel reside las victorias de sus batallas diarias y su fe ciega por Dios y el rock’n’roll. Un rock viciado de diferentes ritmos negros del blues, gospel, garage, soul. Su disco de debut junto con los chavales blancos de The Diamonds muestra esa amplitud de onda.

Lady Dottie y sus Diamonds están de gira por nuestro país desde ayer que pisaron tierras canarias y es un hecho que merece su espacio en esta carretera sonora norteamericana, que se acelera con temas tan incandescentes como el siguiente.



GIRA:

12 Nov – Barcelona, Rocksound
13 Nov – Madrid, Gruta 77
14 Nov – Vitoria, Helldorado
16 Nov – Valencia, Black Note
18 Nov – Santiago Compostela – Aniversario Discos Reixa – La Nasa
20 Nov – Gijón, Festival Cine
21 Nov – San Sebastián, Centro Cultural Altza w/Lord Bishop Rocks


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Música en el Muro de la memoria

A juzgar por los atuendos, el frío de hace 20 años y el de ayer en Berlín eran poco menos el mismo. Sólo que ayer, además, llovía: una lluvia finísima, de esas que se ensañan con los huesos hasta dejarlos estremecidos. Pero los berlineses parecen estar tan acostumbrados al mal tiempo como a las grandes citas con la historia. Por supuesto, ayer acudieron en masa a la puerta de Brandeburgo y los aledaños del Reichstag para no perderse la Fiesta de la Libertad, que así fue bautizada la conmemoración de la caída de un Muro vergonzante que resistió durante 28 años, dos meses y 27 días.

Un par de horas antes de que comenzara la fiesta, dar un paso en el lugar de autos era una hazaña prácticamente imposible, tanto como hacerse con una bebida o un bratwurst en alguno de los numerosos chiringuitos. La gente guardaba cola bajo el agua con esa paciencia tan ejemplar como desconocida en otras latitudes. Las sirenas de la policía aullaban sin cesar y los controles de bolsos y mochilas se repetían de tramo en tramo, pero la excepcionalidad no lograba alterar en ningún momento el sentido de orden general de la ceremonia.

Conciertos en el Muro de BerlínDaniel Barenboim compareció en el podio a las siete de la tarde clavadas. No podía ser nadie más. Por ser el director titular de la Staatskapelle de Berlín que actuaba ayer, pero no sólo por eso. Argentino de nacimiento, trasladado a Israel a los 10 años, director y pianista a la vez, probablemente nadie encarna más intensamente el diálogo intercultural: él interpretó por primera vez a Wagner en Israel, él dirigió en 2005 a la West-Eastern Divan Orchestra -el conjunto que fundó con Edward Said en 1999, integrado por músicos israelitas y de los países árabes-, en un lugar tan dramáticamente simbólico como Ramala.

Ayer Barenboim se sentía a sus anchas. La música tuvo un papel muy destacado hace 20 años: la imagen de Mstislav Rostropóvich a los pies del Muro interpretando la Suite número 2 de Bach, forma ya parte de la historia, como también es historia la Novena de Beethoven que Bernstein dirigió el 25 de diciembre de ese año en la zona oriental, retransmitida por la televisión y con audiencias que batieron récords históricos. Fue en ese concierto cuando la palabra freude (alegría) de la oda de Schiller fue substituida por freiheit (libertad). El propio Barenboim se hallaba en la ciudad aquel 9 de noviembre para dirigir a la Filarmónica. Pocos días después ofreció un concierto para ayudar económicamente a los berlineses del Este.

Naturalmente, director y músicos actuaban ayer a cubierto, bajo una carpa transparente que recordaba a la cercana cúpula del Reichstag. El espectáculo se abrió con el festivo preludio del tercer acto de Lohengrin de Wagner. Pero si el autor de la Tetralogía podía introducir connotaciones de un germanismo poco grato, pronto vino la pieza de Arnold Schönberg Un superviviente de Varsovia, para recitador -Klaus-Maria Brandauer, mefistofélico en su largo abrigo y una gruesa bufanda- y coro -el de la Staatsoper-. Escrita en el exilio americano, esta pieza, de ocho minutos de duración, le vino como anillo al dedo a Barenboim para recordar otro 9 noviembre, éste nada exultante: el de 1938, conocido como "la noche de los cristales rotos", cuando en Alemania y Austria se lanzó el pogromo contra los judíos que estuvo en los orígenes del Holocausto. La carga política de la actuación tal vez había asumido en ese punto una densidad excesiva. Por eso, hacía falta introducir la música de un alemán universal libre de toda sospecha: Beethoven. Barenboim y sus músicos atacaron con energía el allegro con brío de la Séptima sinfonía. El concierto debía concluir con una pieza especialmente encargada para la ocasión de Friedrich Goldmann, reconocido compositor de la Alemania oriental, fallecido en julio pasado, que ya anteriormente había afrontado compromisos similares (por ejemplo, en la Expo de Hannover de 2000). El título de la obra de Goldmann era programático: Es ist als habe einer die Fenster aufgestossen, esto es Es como si alguien hubiera abierto con fuerza las ventanas. A nadie podía escapársele la metáfora.

Fuera de programa estaba reservada una sorpresa: la actuación de Plácido Domingo, que estos días ha recalado en Berlín para cantar Simon Boccanegra. Iba a ser la guinda de la parte musical, y Barenboim y Plácido no la desperdiciaron: atacaron la popular marcha Berliner Luft (El aire berlinés) de la opereta Frau Luna, de Paul Lincke, por supuesto invitando al público a sumarse a la canción. Fin del concierto: eran las 19.30, ni un minuto más ni uno menos. Fin del concierto clásico, conviene aclarar, pero no de la música, pues ahí estaba también Bon Jovi para poner una nota pop al evento de la noche berlinesa.

Pasaban pocos minutos de las nueve de la noche cuando el inmenso dominó con piezas de 2,5 metros de altura decoradas con múltiples motivos empezaron a caer una tras otra, y de nuevo la metáfora de la reacción en cadena que causó aquel 9 de noviembre de 1989 se hizo evidente. Los fuegos artificiales que siguieron proyectaban sugestivas formas sobre la espesa niebla. Seguía lloviendo sin compasión. Entre la multitud, una voz española captada al vuelo: "También podía haberse caído el Muro en verano".

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miércoles 11 de noviembre de 2009

Steven Tyler deja Aerosmith

El cantante de la banda de rock Aerosmith, Steven Tyler, ha dejado la formación sin dar explicaciones, según ha asegurado el guitarrista Joe Perry en una entrevista publicada por el diario 'Las Vegas Sun'.

"Steven lo ha dejado, hasta donde yo sé", dijo Perry, quien confiesa que se enteró de la noticia a través de internet. "No sé por cuánto tiempo será, indefinido o lo que sea", aseguró el músico de Aerosmith, grupo que saltó a la fama en la década de los 70 y vivió sus momento de esplendor a finales del siglo pasado.

Tyler, de 61 años, habría dejado Aerosmith después de una última actuación en Abu Dhabi ante 50.000 espectadores, que puso fin a una gira mundial llena de sobresaltos. El cantante se cayó del escenario en agosto en un concierto en Sturgis, en Dakota del Sur, y se rompió un brazo, lo que obligó a suspender gran parte de las actuaciones siguientes.

El accidente añadió tensión a las tirantes relaciones de los miembros de Aerosmith con Tyler quien, según Perry, "no ha estado dando el cien por cien en esto durante mucho tiempo". "Obviamente él tenía esto -dejar el grupo- preparado desde hace mucho. Hasta el punto de ser desconsiderado con sus 'hermanos' que nos tuvimos que enterar de la noticia por internet. Aún me importa él como persona, al menos la persona que yo conocía, pero las cosas cambian", comentó el guitarrista.

Steven Tyler, AerosmithPerry insistió en que Tyler no contesta a las llamadas de sus compañeros, algo que ha sido una rutina en la relación de Aerosmith, dijo el músico, y con lo que han tenido que "aprender a vivir".

Desde que finalizaron la gira, el vocalista no se ha puesto en contacto con sus compañeros para confirmar o desmentir la información. "Ahora mismo me estoy haciendo a la idea de cómo vamos a continuar con el grupo. Probablemente encontremos a alguien que cante en esos lugares en los que necesitemos un cantante", comenta Perry.

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¿Es la guitarra en realidad un falo?

¿Es la guitarra en realidad un pene de madera? ¿Un falo de seis cuerdas para penetrar oídos y percutir mentes?

¿Vacían los rockeros sus vesículas seminales sobre los pabellones auditivos y los rostros de sus entregados fans? ¿Será el rock de verdad una falocracia?

Ahora veremos qué dice la ciencia al respecto, pero anticipo mi respuesta: sí, sí, sí.

Cuando Bruce pone esa cara de éxtasis en 'Born to run'... Sí. Cuando Metallica masturban sus instrumentos hasta destilar ese metal espeso y calentito... Sí. Cuando Madonna se cuelga una Epiphone Riviera en sus shows en el clásico tema (sólo vagamente) rockero... Sí, está diciendo: "Yo tb tengo pirula".

¿Lo digo en serio o en broma? Voy a seguir, así me entero yo también.

Falo. Del griego phallós. ¿Y qué suele suponer el falo, digamos, en el subtexto? Fertilidad y capacidad creativa. Poder. Sexo. Todos ellos elementos claramente inherentes al rock, frenesí dionisíaco mediante.

Quizás por pereza, siempre he pensado que las motos son diabólicos símbolos fálicos. Cuando paseo por la calle y veo esas farolas tan altas y puntiagudas... ¿Y esa obsesión humana por construir enormes edificios de 1.500 pisos con aspecto de miembro siempre enhiesto?



"Unas pajas guitarrísticas (ojo a 0'39'') y sexo explícito (1'10'')"

En lo explícito, está claro que las guitarras: a) dan placer (musical); b) engendran algo, digamos que sensaciones, y c) aportan poder: el que la toca puede darle la turra al que escucha, y no al revés.

Así las cosas, y viendo las caras de orgasmo de Hendrix y Clapton, ¿no sería más lógico preguntarse si los penes son en realidad guitarras de carne? Digo.

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martes 10 de noviembre de 2009

Los herederos de Sinatra

Jamie Cullum y Michael Bublé encabezan una nueva generación de intérpretes que reivindican el placer de la nostalgia. Su estilo, elegante y "retro", se ha convertido en una de las últimas bazas para sostener la industria musical.

Es inexacto decir que era un cantante de bodas, convenciones y cruceros. "En realidad sólo he cantado en una boda en mi vida". Con su cara de bebé gigante, el vocalista canadiense Michael Bublé no puede ocultar su golpe de suerte. A los 25 años estaba arruinado, a punto de regresar de Toronto a Vancouver para dejar de emular sobre escenarios de cuarta a Bobby Darin y empezar un curso de periodismo. Tras actuar en una fiesta de negocios, un simpático señor se acercó a felicitarle. Bublé le entregó la última copia que le quedaba del CD que se había autofinanciado. "Al menos podrá utilizarlo como posavasos", le dijo. El simpático señor resultó ser íntimo del ex primer ministro canadiense Brain Mulroney, que le llamó para cantar en las nupcias de su hija.

Meses después estaba sentado ante el presidente de Warner. "¿Por qué debo ficharle, si ya tengo los derechos de Sinatra?", me preguntó. A lo que respondí: ‘Porque Sinatra está muerto y hay un vacío en el mercado que podemos llenar”. Según estimaciones de la compañía, vendería en toda su carrera entre 15.000 y 20.000 discos. Hoy, con cuatro álbumes de estudio, ha despachado más de 22 millones de copias.

Michael_Buble, Los herederos de SinatraBublé, de 34 años, encabeza una nueva generación de crooners empeñada en actualizar el legado del Rat Pack (el grupo de cantantes que emergió en los años cincuenta encabezado por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davies Jr.). Una tendencia al alza en un mercado musical saturado de estilos que está encontrando en la nostalgia una auténtica tabla de salvación. El jazz (con Diana Krall o Norah Jones), el revival soul (Amy Winehouse o Duffy) y el folk (Cat Power o Amy Macdonald) parecen pertenecer a las artistas femeninas. Pero el swing está en manos de chicos capaces de mantener el tipo ante una big band. Aunque Bublé considere que “cualquiera, hombre o mujer, que cante con sensualidad se puede considerar crooner”. Y sitúa la cuestión por encima de géneros y épocas. "Axl Rose [cantante de Guns N’ Roses] o Eddie Vedder [de Pearl Jam] podrían serlo. ¿Por qué no? La primera vez que escuché a Vedder, con esa voz baja maravillosa, pensé que era el nuevo Elvis".

En su cuarto álbum, Crazy love, continúa basando su repertorio en standards, reinterpretando clásicos del propio Sinatra, Dean Martin, Dinah Washington, Nat King Cole, Debbie Reynolds, Eagles o Brenda Lee. Y ha buscado lo que él llama "aire" en la grabación. "No quería registrar primero la batería, y luego otra pista y luego otra para que todo acabara comprimido en un archivo MP3 donde el aire desaparece. Quería esas tomas hechas en el estudio con micrófonos y toda la banda tocando a la vez. Mis discos favoritos son los de la Motown, en los que se apuesta por el sentimiento por encima de la toma redonda. Puede que este disco no suene perfecto, pero cuando lo escuchas parece que estás compartiendo habitación con los músicos".

Hoy queda muy bien reivindicar todo esto, pero cuando empezó nadie quería ni oír hablar de chavales entonando canciones de gente muerta. "Mi abuelo, un fontanero italiano, convenció a un tipo que tenía un bar de conciertos para que me dejara actuar por primera vez a cambio de arreglarle un grifo. Todavía conserva la cinta de aquella actuación. Dice que suena como una mierda". Aún hoy tiene que demostrar que lo que hace "no es para gente mayor y para amas de casa. He crecido escuchando a Michael Jackson, Guns N’ Roses y Beastie Boys. No sentado en casa mirando películas antiguas. Y una huella de eso está en mi trabajo".

Algo parecido le pasó a Jamie Cullum. En Hullavington, el pueblito inglés cercano a Bristol donde creció, molaba escuchar Nirvana, Soundgarden o Red Hot Chili Peppers. "Algo que compartía, desde luego", explica Cullum. "A partir de los 12 años me volví un freak total de la música. Un músico me descubría otro y un disco me llevaba a otro. Me enganché al hip hop: The Beatnuts, A Tribe Called Quest, Beastie Boys… Y me volvía loco buscando los discos que sampleaban. Así es como llegué a Herbie Hancock, Miles Davies o Thelonius Monk. La música negra era algo muy exótico y misterioso en un pueblo eminentemente blanco como aquel". Y se encerraba con el walkman en su habitación sumergido en los placeres culpables que le devolvieron al piano, un instrumento que había abandonado a los siete años por divergencias con su profesora. "Ella tocaba una melodía y yo se la repetí de oído. Y me decía: "No, no, tienes que aprender a leerla". No entendía por qué tenía que emplear dos días en hacer algo que me llevaba diez minutos".

Jamie Cullum ha pasado por Madrid para presentar su cuarto disco, The pursuit. Y una noche la ha dedicado a grabar con su iPhone una actuación de flamenco desde la terraza de su hotel. Está encantado, porque se lleva de vuelta a casa la discografía completa de Camarón por gentileza de su compañía española. Está obsesionado con una técnica que, asegura, jamás podrá alcanzar. El parón de dos años tras la gira de su anterior trabajo le ha permitido montar cerca de su casa en Londres su propio estudio Terrified (literalmente, "aterrorizado"), toda una declaración de intenciones. "Antes me sentaba al piano e iba tarareando cosas. Ahora he tenido que enfrentarme a todos los instrumentos a la vez. Ha sido un acojone muy satisfactorio", se ríe.

A Cullum, de 30 años, le costó decidir qué camino seguir. De adolescente compaginaba una banda de rock ("donde jugábamos a ser rockstars, pasarlo bien, ir a fiestas y ligar") con el jazz. "Esto último se convirtió en mi verdadero trabajo, porque me pagaban por ello. Tocaba en tugurios con tipos de 60 o 70 años que se quedaban fascinados conmigo. No por mi talla como músico, sino por mi diminuta figura. Tenía 18 años, pero aparentaba 12. Era una imagen un tanto depravada. Había noches que acababa tan borracho que tenía que dormir en el coche. Ellos me enseñaron a ser un profesional, desde qué vestir hasta cómo construir un repertorio".

A los 21 años, tras licenciarse en literatura inglesa, se instaló en Londres, siguiendo la estela de su hermano mayor, Ben, productor de música electrónica. Formó parte del grupo Taxi, participó como telonero en una gira de Paul Weller, y Liam Gallagher, de Oasis, les dejaba ensayar en su local. Pero no podía quitarse el jazz de la cabeza. Tres noches por semana actuaba en Pizza Express, una franquicia de comida rápida que albergaba en su sótano un club para actuaciones en vivo. "Con eso pagaba el alquiler y cenaba caliente", recuerda.

Su estilo vibrante llamó la atención de los ojeadores de las discográficas, valiéndole primero un contrato con un sello pequeño e inmediatamente otro de un millón de libras por tres discos para Universal. Si en un principio seguía los pasos de su admirado Harry Connick Jr., pronto reveló sus dotes como popstar. Ambas facetas se funden definitivamente en su más reciente trabajo. "En Inglaterra te meten en una cajita y ahí es donde tienes que pasar el resto de tu carrera. Yo sabía que no quería ser un intérprete de piano ni Robbie Williams, aunque, obviamente, estoy en algún lugar entre medias". Quien le haya visto ejecutar sus versiones de Radiohead o White Stipes maltratando a golpes su instrumento sabe de qué habla (esta vez ha grabado una sosegada interpretación de Don’t stop the music, de Rihanna). Corre el rumor, incluso, de que hay promotores a quienes les cuesta encontrar un piano de alquiler cuando dicen que es para Cullum. Se ríe. "¿Has visto el piano destrozado de la portada de este disco, verdad? Para mí es como un instrumento de rock and roll. Sólo puedo decir que si en el pasado he dañado alguno he pagado su reparación. Y que actualmente procuro viajar siempre con el mío propio".

Entre sus logros recientes están haber colaborado con Burt Bacharach o grabado para Clint Eastwood. Su hijo, Kyle Eastwood, es un músico de jazz que graba habitualmente en los estudios de Cullum. "En cierta ocasión, Kyle estaba escuchando mi música y su padre le preguntó: "¿Quién es ese tipo? Me encanta". Me pidió que escribiera algo para la banda sonora de La vida sin Grace. Yo estaba trabajando en una demo para James Blunt y me dijo: "La quiero". Después me invitó al festival de jazz de Monterrey, del que es director, y me pidió el tema principal de Gran Torino. Acabamos grabándola juntos en su casa de Bel Air (Hollywood). Su colección de discos hace palidecer a cualquiera".

¿Hay algo con lo que no se atreva? "Creo que el mayor ridículo de mi carrera estuve a punto de hacerlo en el Sónar 2008. Mi hermano es amigo de Darren Emerson [miembro del grupo techno Underworld] y me propusieron participar con ellos en un concierto en este macrofestival de Barcelona. Decidieron que querían que fuera todo improvisado. Nunca había hecho algo así. ¡Lo pasé fatal!".

Hoy, Cullum se ha convertido en una figura habitual en los tabloides británicos por su inminente boda con la modelo Sophie Dahl, nieta del escritor Roald Dahl. "Eso sí que es agotador. Pero el amor ayuda a superarlo todo. Es lo que he querido reflejar en este disco".

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lunes 9 de noviembre de 2009

Master Class Don Gorder en Valencia

Leía en el blog From Madrid to Hollywood la próxima Master Class que va a realizar Don Gorder (presidente y fundador del Departamento de Music Business y Management de la Berklee) bajo el nombre "La música es tu negocio". Como muchos sabréis en Valencia tenemos la suerte de tener la Breklee Valencia, y va a ser aquí donde se desarrollará esta Master Class.

¿De qué va a ir la Master Class?



Toda la información os la presento a continuación:

Master Class



"La música es tu negocio"

Sinopsis



El negocio de la música, hasta ahora, se había basado en la comercialización de la música y en la consecuente generación de ingresos. Históricamente, el colectivo de seguidores de los artistas se creaba en base a sus giras y discos, y el éxito dependía, por lo general, del apoyo que proporcionaba un sello discográfico, tanto en la promoción y comercialización de los discos como en las giras. La cobertura de las emisoras de radio y de la prensa era esencial para alcanzar el éxito. Los sellos discográficos controlaban la situación.

Berklee ValenciaEn el momento actual de la industria musical, los artistas tienen la posibilidad de guiar sus propias carreras, sin tener que depender del respaldo de empresas. En Internet existen mecanismos y técnicas para contactar con el público; construir un colectivo de seguidores; generar ingresos provenientes de giras, de la venta de discos y otros objetos; obtener apoyos y adhesiones; y poder autorizar canciones. Esta es la nueva realidad de la industria musical, y todos los principales implicados (artistas, sellos, promotores, comerciales, representantes, editores, etc.) se están adaptando a ella.

”La música es tu negocio” explorará este nuevo estado en profundidad. Examinaremos los modelos de negocio que están tomando forma en entornos corporativos, en contraste con el sector independiente y el HTM (hazlo tú mismo) del artista, así como los servicios on line que los artistas e intermediarios utilizan para erigir sus carreras y generar ingresos. Te mostraremos todo lo que un profesional de la música debe saber acerca de la gestión y protección de derechos, contratos, autorizaciones, técnicas de marketing viral, organizaciones empresariales y la importancia de los medios de comunicación. Este asesoramiento proporcionará a todos los profesionales de la música, de todos los niveles, los conocimientos para atender su negocio, y lograr introducirlo en el camino hacia el éxito.

Don Gorder: biografia



Don Gorder, presidente y fundador del Music Business/Management Department en el Berklee College of Music; es abogado, educador, y músico. Está titulado en materia jurídica y musical por las Universidades de Nebraska, Miami y Denver. Autor de gran cantidad de artículos sobre la industria musical, ha sido conferenciante en numerosos eventos sobre dicha industria, tanto nacionales como internacionales. Es coautor del curso on line “Aspectos legales de la industria musical” de Berkleemusic.com. Como abogado ha ejercido en materia de derechos de autor y contratos, y se mantiene en activo como trompetista en entornos jazzísticos y publicitarios. Don Goder fue presidente de las NAMM-Affiliated Music Business Institutions y miembro del Consejo de Dirección de la Music and Entertainment Industry Educators Association. Ocupó durante catorce años el cargo de Representante del equipo de recursos de gestión del negocio de la música en la International Association for Jazz Education. En la actualidad es miembro del Consejo de Administración del Arts & Business Council de Greater Boston.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES



Fundación Autor - Área de Formación
Bárbara de Braganza, 7
28004 Madrid
Tel.: 91 503 68 79 – Fax: 91 503 68 76
E-mail: angomez@sgae.es/ msausor@sgae.es - Web: www.fundacionautor.org


MATRÍCULA (precios IVA incluido)



Alumno: 60 €
Socios SGAE: 50€
Se entregará un diploma a los alumnos al finalizar el taller.


FORMA DE PAGO



Pago a Iberautor

Transferencia bancaria a la cuenta de Iberautor Promociones Culturales: 2100 0079 88 0201357341 (La Caixa).
Antes de pagar, rogamos compruebe que todavía existen plazas disponibles como alumno, en cualquiera de sus dos modalidades.
Por favor, indicar datos de referencia en la transferencia: nombre y apellido de la persona inscrita y adjuntar copia por fax del justificante.

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Raimundo Amador abre la Muestra de Música Joven de Jaén

La actuación del guitarrista sevillano Raimundo Amador, uno de los referentes del flamenco fusión, sirve hoy para abrir la quinta edición de la Muestra Local de Música Joven de Jaén, un escaparate para la difusión de las bandas noveles del panorama jiennense.

Raimundo AmadorAmador, que recibió este verano el premio del Festival de Blues de Cazorla, actuará en el Teatro Darymelia de Jaén acompañado de Pepe y Angie Bao, y mostrará parte de su último trabajo, Blueslerías, donde se afana por mostrar las raíces del blues en el flamenco y viceversa.

La principal novedad de la muestra, organizada por la Concejalía de Juventud, es la selección entre los siete finalistas del grupo o solista que representará a Jaén en el Festival de la Nueva Música que se celebrará en Valencia en marzo de 2010, en el marco de la Feria de la Música en España.

Los siete finalistas, que se conocerán hoy, actuarán en diferentes locales de la ciudad, entre ellos Iroquai, Trovador, Chubby Check, St. Patrick y Zar One, durante todos los jueves de noviembre y diciembre. Las bandas seleccionadas recibirán 600 euros y la edición de un CD que incluirá dos temas de cada uno de los grupos.


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